Melodia

Miraba el suelo con una profundidad casi infinita, muchos hubieran llorado en su lugar pero ella solo se mantenía inmóvil, se creaba un nudo en su garganta cada vez más y más grande que le hacía perder el equilibrio. Un sabor amargo se apodero de ella y fue ese mismo sabor el que le devolvió la realidad, sus manos fue lo primero que pudo percibir después de ese largo trayecto de silencio; parecían marchitas, como si el aire nostálgico de aquel momento, las hubiera deteriorado, no deseaba mirarse al espejo pues ya conocía perfectamente su aspecto decrepito,  producto de  las incalculables lagrimas que recorrían  su rostro con un rumbo ya marcado, hasta lanzarse en el infinito.


Fijo su mirada en el fondo de la habitación y  comenzó a interpretar las palabras anteriormente pronunciadas, comenzó a darles un sentido que casi le arrebatan la vida, apretó las sabanas fuertemente con sus manos para que  no sucediera. Recordó cada detalle de lo que había sucedido y fue entonces cuando volvió su mirada a la representación de sus pensamientos, allí se encontraba él ya sin signos de vida; no corrió a su auxilio, ni al teléfono que se separaba de ellos a tan solo unos lejanos metros, lo contemplo y sintió tanta lastima por el que su imaginación comenzó a tocar una melodía  triste en ese ambiente nostálgico, la  hizo desvanecerse, desplomarse,  lanzando la hacia aquel hombre, la melodía seguía y con cada nota le desgarraba el alma; lo abrazaba con rabia mezclada en su punto exacto con una tristeza de atardecer. Hacia eso fuertemente hasta que ya no pudo mantener aquel nudo en su garganta que se estalló con un doloroso llanto e hizo resonar aquella melodía, su dolor parecía infinito casi inconfundible con el viento que chocaba  inequívocamente en la ventana, se perdió en el mar que ella mismo creaba, sus pensamientos eran choques eléctricos que le producían una inestabilidad cada vez más pronunciada. Agarro su cabeza con sus manos, las únicas manos decrepitas que le pertenecían y con movimientos  producidos por sus mismos instintos golpeaba contra ella la insensible pared, no sentía en absoluto una mínima gota de dolor, su única meta era apagar aquella melodía, la iba a matar, su cuerpo no iba soportar tal grado de tristeza, golpeo repetidas veces su cabeza que perdió la noción del tiempo hasta sentir unas manos ajenas a ella, manos que iban en contra de las suyas, manos que no le permitían seguir con su plan, fue donde escucho una voz ajena pero reconocible, como si se fuera a predecir un acontecimiento, su brazos solo sintieron el reconocible dolor de la aguja penetrándola, por fin su macabra melodía se iba desvaneciendo en los siguientes segundos, su plan había funcionado.

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